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lunes, 22 de febrero de 2016

Carrilleras de cerdo iberoasiáticas.


En esta ocasión, mis amigos de www.lamijara.com, me plantearon crear una receta utilizando algunos de los preciados productos extremeños que nos ofrecen en su tienda online.

Rápidamente pensé en darle protagonismo al cerdo ibérico y acompañarlo de alguna salsa a base de las mermeladas, mieles, aceites y vinagres que producimos en esta tierra y que Lamijara nos lleva a casa.

Se me ocurrió achinar unos mofletes de ibérico, llevando al Don Cirilo a dar una vuelta por Sichuan.


Algunas de las maravillas extremeñas de www.lamijara.com
Ingredientes (para dos personas):

350 g. de carrileras de cerdo ibérico
600ml. de agua.
15 ml. de vinagre balsámico blanco San Carlos
10 g. de miel de encina de Don Cirilo
15 ml. de salsa de soja
1 chorro de aceite Manzanilla Cacereña La Ramallosa
1 chalota
1 tallo de cebolleta
2 o 3 hojas de cilantro
1 chile
2 ajos
7 g. de jengibre
2 cucharaditas de pasta de chile
Maizena
Sal
Pimienta de Sichuan

Elaboración:

Salpimentamos las carrilerras y las doramos en la sartén con un poco de aceite de oliva. Las introducimos en una olla a presión, cubrimos con agua y cocinamos durante 30 minutos. Quedarán lo suficientemente tiernas pero con mordisco, no buscamos la textura típica de un estofado. Las colamos y reservamos caldo y carne.

En una olla o en un wok, doramos un par de ajos, una chalota, jengibre rallado y un par de cucharaditas de pasta de chiles. Añadimos el caldo de cocción de las carrileras y dejamos reducir a la mitad.

Cuando el caldo haya reducido, añadimos la miel, el vinagre, la salsa de soja y 100 ml. de agua fría con una cucharada de Maizena. Dejamos hervir a fuego medio unos minutos hasta conseguir una salsa de textura muy espesa,

Fileteamos las carrilleras y las incorporamos a la salsa para que vuelvan a coger temperatura.

Podemos acompañar la carne con unos noodles o arroz frito, casan a la perfección y llevan al plato al siguiente nivel. Además, me gusta refrescar con un poco de verde de cebolleta y unas hojas de cilantro y, si sois unos adictos al picante como yo, picadle una guindilla y dadle vida a esos mofletes.

Espero que lo disfrutéis como lo he hecho yo y gracias de nuevo a mi amiga Laura de Lamijara, esto va para ti.

¡Saludos!

PD: Lamijara y Solo de mortero compartimos la afición y la manía de maridar nuestros mayores placeres, comer y escuchar música. Con ustedes "Chinese Rock" de los Ramones:






lunes, 29 de julio de 2013

Ragù Bianco


Hoy nos atrevemos con un plato tradicional italiano; mezcla de carnes blancas, verdura de la huerta, hierbas arómaticas y buenos vinos perfumados. Se trata de un ligero ragú de pollo para acompañar a la perfección a la pasta que más desees. Como siempre una receta fácil de elaborar que os dejará muy satisfechos.

Ingredientes (2 personas):

Media pechuga de pollo
200ml. de vino blanco de calidad
250ml. de caldo de pollo
Una zanahoria pequeña
Un trozo de puerro
Media cebolleta
1 Ajo
Unas hojas de perejil
4 o 5 ramas de tomillo
2 hojitas de laurel
50g. de parmesano rallado
Aceite de oliva V.E.
Pimienta
Sal

Preparación:

Calentamos una sartén baja y amplia a fuego medio-fuerte con tres cucharadas de aceite de oliva. Añadimos la zanahoria picada, la cebolleta, el puerro y el ajo entero pelado. Sofreímos pausadamente y añadimos la carne de pollo bien picada y salpimentada. Añadimos también las ramas de tomillo (reservando unas hojitas para el toque final) y las dos hojistas de laurel.



Cuando la carne haya cogido color añadimos 200ml. de vino blanco y dejamos reducir casi a seco; con una potencia de fuego ligeramente alta. Una vez reducido el vino, añadiremos el caldo de pollo. Tapamos y bajamos el fuego al mínimo. Dejaremos guisar lentamente unos 30 minutos. No os cortéis en utilizar pastillas de caldo si no tenéis otra cosa. No obstante, todos sabemos que si hemos preparado un buen caldo con antelación, todo subirá de nivel.

Debemos calcular el tiempo antes de que concluya esa media hora cocemos la pasta que prefiramos y nos apetezca en ese momento, el ragú blanco casa con todo. Preferible recortar un minutillo o dos al tiempo de cocción de la pasta para terminar de cocinarla añadida al guiso. Así la pasta cogerá el sabor del ragú y redondearemos la preparación. Así que buscamos y retiramos ese ajo entero que añadimos al principio, retiramos también las ramitas de tomillo, el laurel y volcamos la pasta uniéndola a todo lo demás.

Antes de servir, espolvoreamos con un poco de parmesano rallado, perejil picado, unas hojitas de tomillo y un buen chorretón de aceite. Vaso de vino blanco fresquito y a disfrutar.

Dios os bendiga amigos:




viernes, 21 de junio de 2013

Falsa lasaña de berenjena.


Un día probé estas berenjenas en un restaurante italiano de cuyo nombre no quiero acordarme. Restaurante que prometía al principio y que se fue al garete al final como tantos otros. Carne de Chicote.

El caso es que esas berenjenas se me quedaron clavadas en el hipocampo y a Dios puse por testigo que intentaría reproducirlas en casa mas pronto que tarde. Al final ha sido más tarde que pronto pero ha merecido la pena.

Ingredientes (Para dos restauradores que llevan sus negocios a pique):

1 Berenjena hermosa y de buena familia
Unas cucharadas de salsa de tomate condimentada con orégano seco
4 Lonchas de queso pecorino muy finas
30g. de mantequilla
30g. de harina
200ml. de leche
Sal
Pimienta
Aceite
Perejil fresco picado

Elaboración:

Lavamos la berenjena, deshechamos los extremos y la cortamos transversalmente sacando seis rodajas de poco menos de un centímetro de grosor. Las salpimentamos y las disponemos en una bandeja de horno regadas con sendos hilos de aceite virgen extra. Las hornearemos unos 12 minutos a 180º, hasta que estén tiernas y comiencen a dorarse.

Mientras podemos trabajarnos tanto la salsa de tomate como la bechamel. En esos 12 minutos tendremos tiempo suficiente.

Para la salsa de tomate, sofreiremos media cebolleta en un par de cucharadas de aceite de oliva, añadiremos unos 200ml. de tomate triturado y un pellizco de orégano seco. Dejamos que el tomate pierda el agua y coja textura.

Para la salsa bechamel, calentaremos 30g. de mantequilla en una cazuela a fuego medio, añadiremos otros 30g. de harina, cocinamos la harina ligeramente hasta que el roux tome color rubio con mechas. Añadimos 200ml. de leche caliente y batimos con la varilla hasta espesar. Queremos una bechamel ligera no masa para croquetas. Si vemos que espesa más de la cuenta añadiremos poco a poco más leche hasta llegar a una textura adecuada para gratinar posteriormente.

Cuando saquemos las berenjenas del horno las trabajaremos por capas como si de una lasaña se tratara. Capa de berenjena, cucharada de salsa de tomate, cucharada de bechamel y 4 o 5 trozos de queso pecorino cortados tamaño sello. Repetimos la operación una segunda vez, tapamos con la ultima rodaja de berenjena y napamos con una generosa cantidad de bechamel, sin pasarse, que no desborde exageradamente. Repetimos todos los pasos para la segunda ración. Coronaremos las raciones con unos "sellos" de pecorino, espolvoreamos un poco de perejil fresco y gratinamos hasta que termine Gimme Shelter:



Para presentarlas podemos espolvorear un poco más de perejil picado y regar con un hilillo de aceite de oliva.

Buen vino, buena compañía y a disfrutar. ¡Saludos!

jueves, 13 de junio de 2013

Ají de gallina.



Plato típico de Perú, junto con el ceviche, la causa o el rocoto relleno, uno de los emblemas de la cocina tradicional del país.

Nada de grandes alardes o pretensiones, cocina del pueblo para el pueblo. Ingredientes básicos sin por ello dejar de lado el sabor y el disfrute.

Vamos a aprender a preparar una aproximación a este típico plato peruano, vamos a traer a casa sensaciones y sabores limeños. Vamos allá:

Ingredientes (Para dos):

Media pechuga de gallina o de pollo
2 Ajíes amarillos
1 Vaso de leche
3 Rebanadas de pan de molde
1 Huevo
1/2 Litro de caldo de pollo
1/2 Cebolla
2 Ajos
50g. de parmesano
Sal
Pimienta
Comino
Aceite de girasol

Elaboración:

Ají de gallina que nadie en estos lares hace con gallina... Vamos a utilizar pechuga de pollo, nos va a facilitar mucho la existencia.

Tendremos que tener un amigo peruano o una concubina que nos enseñe dónde encontrar ajíes amarillos en nuestra ciudad, páramo o mancomunidad. En lugares grandes como Malpartida de Plasencia no habrá problema para encontrarlo, en otros sitios tendremos que rebuscar mucho más.

Vamos al meollo:

En una licuadora vamos a desmenuzar las rebanadas de pan y vamos a humedecerlas con un vaso de leche entera. Añadimos unos granos de comino.

Agarramos los ajíes con fuerza para que no se escapen, los lavamos y los despepitamos. También es conveniente retirarles el máximo de venas posibles y sus extremos; si no picará en demasía, cosa que no conviene. Os habla un adicto al picante, pero hacedme caso, limpiadlos bien... Los troceamos, los añadimos a la licuadora y le damos bien de caña al mejunje. Reservamos.

Llevamos medio litro de caldo de pollo sazonado a ebullición, añadimos la media pechuga, dejamos cocer por unos tres minutos, retiramos del fuego y dejamos enfriar en el propio caldo. Cuando el pollo atempere lo deshilachamos con paciencia y reservamos. Con paciencia, repito. Por supuesto en ningún momento nos desharemos del caldo, lo vamos a necesitar.



En una cazuela baja o sartén sofreiremosmos media cebolla y un par de ajos. Añadimos la pasta de ají amarillo, pan y leche. Dejamos cocer unos minutos hasta que empiece a espesar y añadimos el pollo deshilachado. Iremos agregando cucharadas de caldo al guiso según veamos que éste va espesando. El ají debe tener cuerpo pero ser suave y ligero; la textura se consigue a base de jugar con la humedad de la preparación.


Pasados 10 minutos de cocción el ají estará terminado, justo al final será el momento de añadir los 50g. de queso parmesano; darán un matiz muy sabroso a la preparación.

El ají se presenta indispensablemente junto con un arroz de grano largo hervido, huevo cocido y  aceitunas. Opcionalmente con patata o lechuga. Un plato único bastante contundente.

Probadlo y disfrutadlo. ¡Saludos!

lunes, 8 de abril de 2013

Pollo asado sentado


Antes de nada expresar todos mis respetos hacia las aves de corral en general. No era para nada mi intención ofenderlas asando uno de sus congéneres con una lata de cerveza introducida por el ojete gallináceo.


Esta es una de las maneras más fáciles y más llamativas de asar un pollo. Efectivamente se trata de introducir una lata o un botellín de cerveza en el interior del animal para que al rebosar nos vaya regando y resulte una carne jugosa y llena de sabor. La imagen no deja de ser cómica pero para nada es tontería llevar a cabo esta técnica a la hora de asar uno de estos en casa.

Ingredientes (Para 4 humanos sin alma que no tienen respeto por la fauna):

Un pollo entero limpio
Un botellín de cerveza de tercio o una lata de medio litro
Sal
Pimienta
Tomillo

Elaboración:

Esta probablemente sea la receta más fácil que haya publicado hasta ahora en el blog, vamos a tardar poco en explicarla.

Comenzaremos pasando un soplete al pollo para acabar con los restos de pequeñas plumas que pueda tener. Lo salpimentaremos por dentro y  fuera y lo espolvorearemos con hierbas aromáticas a nuestro gusto. Abrimos nuestra cerveza y la introducimos por la parte inferior del pollo. Procuraremos que la apertura de la cerveza quede lo más cercana al orificio del cuello o que directamente sobresalga por él si es el caso de un botellín. Así conseguiremos que la cerveza riegue el pollo también por su exterior.

Horno precalentado a 180º y asamos por tiempo de unos 50 minutos. Sacamos del horno, retiramos la botella con cuidado de no quemarnos y recogemos la salsa que se ha creado en nuestra bandeja, suma de la  cerveza derramada y la grasa que ha fundido, en un cazo; dejamos reducir a fuego fuerte hasta un tercio de su volumen, hasta convertir el caldo en un jarabe denso.

Despiezamos el pollo, lo acompañamos de unas patatas fritas o de un poco de ensalada y lo salsemaos con el jarabe que nos ha resultado.

Al menos os gustará tanto como el del asador de vuestro barrio. Saludos, y manos a la obra.

martes, 19 de febrero de 2013

Pollo al curry amarillo y cilantro



Pollo bañado en el río Mekong. Una salsa de origen tailandés llena de sabores y aromas especiados. Curry curcumado, leche de coco y cilantro, la base para una deliciosa salsa muy utilizada en el sudeste asiático para acompañar carnes y pescados.

Ingredientes (2 personas):

1 pechuga entera de pollo
20g. de cilantro
200ml. de leche de coco
10g. de jengibre fresco
2 Ajos
1 Cucharada de pasta de curry amarillo
Sal
Pimienta
Aceite de oliva 0'4º

Preparación:

En una sartén a fuego fuerte, digamos humeante y con una gota de aceite vamos a marcar el pollo salpimentado por los dos lados dejándo los trozos crudos por el centro. Los sacamos y reservamos en un plato. Añadimos un par de cucharadas más de aceite y doramos el jengibre y el ajo rallados, una cucharada de pasta de curry amarillo, sofreimos para que se funda un poco, espolvoreamos la mitad de las hojas de cilantro y regamos con los 200ml. de leche de coco. Esperamos a que comience a hervir la salsa e incorporamos las dos mitades de pechuga que habíamos reservado junto con el jugo que hayan podido soltar en el plato.

Jugad con la cantidad de curry, tened en cuenta que es un mejunje potente, muy picante si nos pasamos de la raya. Cargarlo bien si sois gente valiente.


Tapamos dejando una rendija para que la salsa pueda evaporar parte del agua y espese. Dejamos hervir a fuego lento unos 25 - 30 minutos. Pasado este tiempo añadimos los 10g. restantes de cilantro que teníamos reservados. El pollo con este tiempo de cocción habrá quedado tierno y jugoso, no hay nada peor que una pechuga que se te atragante a media garganta, conozco a dos que murieron de eso.

Lo típico con este tipo de platos es acompañarlos con un arroz blanco tipo basmati o arroz jazmín, es un maridaje perfecto, lo único que tenéis que hacer es cocerlo y añadir un par de cucharadas al plato. El arroz impregnado en la salsa de curry es un auténtico vicio.

Espero que lo probéis y que me contéis. ¡Saludos!

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pasta Boloñesa


Este plato retrotrae a la infancia a muchos de nosotros, por lo menos ese es mi caso. Qué duda hay del componente familiar que tiene este plato. Desde su origen, las nonas italianas lo han exportado a las mesas de nuestros salones, a las cazuelas de nuestras madres. La mía no sabe si la salsa se llama boloñesa o "cómo leches sea", como ella diría. Para ella es simplemente carne con tomate. Pero lo que puedo asegurar es que se monta una de las mejores salsas que puedas probar: cinta de lomo cortada muy pequeña a tijera, ajo, cebolla, vino blanco y salsa de tomate de sus conservas, de los tomates que le traen las amigas de sus huertos. Placer sin igual.

Nosotros vamos a preparar una receta un poco más canónica, vamos a aprender a hacer una boloñesa de manual.

Ingredientes (4 raciones):

Para la salsa: 

500g. de Carne picada mixta al gusto.
1 Zanahoria grande
1 Cebolleta
1 Trozo de apio
2 Ajos
200ml. de vino tinto
200ml. de leche
400g. de salsa de tomate
Aceite de oliva virgen extra
Orégano seco
Sal
Pimienta

Para la pasta:

400g. de pasta (Macarrones, Pennes, Spaghettis, Fetuccinis...)
1200ml. de agua
Sal

Preparación:

Comenzaremos preparando la boloñesa. En un sauté con un chorro de aceite de oliva pocharemos la verdura cortada en brunoise (Ajo, cebolleta, apio y zanahoria). Incorporamos la carne salpimentada y doramos ligeramente sin parar de remover para que la carne se suelte. Una vez tengamos la carne medio cocinada añadiremos los 200ml. de vino tinto y dejaremos reducir hasta seco. Este es el momento de añadir la salsa de tomate. Añadir salsa de tomate que hayamos preparado con antelación nos ahorrará tiempo, también podemos añadir tomate troceado o triturado y dejar que se cocine junto con los demás ingredientes.  Al punto de que la salsa esté casi lista añadimos 200ml. de leche entera y un poco de orégano seco. Dejamos que cocine 2 o 3minutos más para que espese un poco la leche y rehidrate el orégano.

Recomendable comenzar a cocer la pasta a mitad de cocción de la salsa, procurando así que las dos partes terminen al mismo tiempo. No hay problema ninguno en que repose la salsa una vez hecha, sí lo hay en cambio en que repose la pasta esperando a que termine la salsa que estemos preparando. Hay que ser rápido para servir la pasta una vez escurrida sino corremos el riesgo de que se apelmace al secarse el almidón de la superficie. Un truco para que esto no ocurra es aliñar la pasta con aceite de oliva y mezclar bien con tal de que el aceite cree una película a su alrededor que impida que se pegue. Importante también salar abundantemente el agua, la pasta necesita de una buena cantidad de para salarse en condiciones.

En cuanto al tiempo de cocción, unos 8 minutos suelen ser suficientes para cocer pasta seca al dente. Si es pasta fresca casera, con escaldarla 30 segundos, listo.

Para emplatar dicen los italianos que pasta al plato y cucharadas de salsa en lo alto, su toque característico de parmesano rallado y chorretón de buen aceite. Unas hojas de albahaca nunca vienen mal.

Espero que os haya gustado, si no es así, ¡no tenéis lo que hay que tener para decírmelo en la calle!

miércoles, 30 de enero de 2013

Kebab de pollo + Pan de pitta



Sigo un poco con la tendencia de los últimos días para intentar que hagamos en casa las guarradas que comemos por ahí. Así nos daremos cuenta realmente de que de guarradas tienen poco, si nos lo curramos como Mahoma manda, claro.

Cuando pensamos en kebabs nos imaginamos unas piezas enormes de carne dando vueltas delante de una fuente de calor, el kebab original más bien es una brocheta de carne de cordero asada a la brasa. En realidad tanto la pizza como los kebabs, las hamburguesas, etc, son comida tradicional muy adulterada en su concepto. Imaginaos un "Tele Migas" por ejemplo, a nadie se le ocurriría decir que las migas son comida basura; basura es lo que nos venden generalmente en las calles de nuestra ciudad cuando vamos tan borrachos que nos comemos cualquier cosa, ¿o no? En definitiva, hoy vamos a hacer manualidades: una versión de kebab de pollo y un pan de pitta deliciosos. Nos lo vamos a montar todo nosotros, veréis qué fácil. Esta vez en vez de hacerlo con mucho amor, como dicen los cursis, lo vamos a hacer todo con mucho odio, a ver qué pasa.

المكونات:

Para el kebab:

2 Pechugas de pollo
1 cucharadita rasa de pimentón, dulce o picante
El zumo de medio limón
1/2 cucharadita de comino molido
Aceite de oliva virgen extra
Una ramita de tomillo
Unas hojas de romero
Sal
Pimienta

Para el pan de pitta:

400g. de Harina de trigo
220g. de agua
8g. de sal
4g. de levadura fresca o 1g de levadura seca de panadero

Guarnición y aderezo:

1 Yogur natural
1 Tomate en rodajas finas
1/2 Cebolla en juliana
Lechuga picada
Cilantro picado
Aceite de virgen de Olivenza
Ketchup

إعداد:

La receta necesita premeditación y alevosía para su elaboración ya que tanto la carne como el pan requieren su tiempo de reposo. El tiempo que nos llevará realmente el cocinar es ínfimo, sólo hay que tener paciencia para esperar a que la masa fermente y el pollo se marine adecuadamente.

Picaremos la carne muy menuda en un robot de cocina o con un buen cuchillo afilado. A esta carne le vamos a añadir todo el sabor a base de una pizca de pimentón, otra de hojas tomillo, romero, sal, pimienta,zumo de limón y un chorretón de aceite de oliva que impregne bien todo. Tapamos y lo llevamos a la nevera, vamos a esperar unas tres horas. Podemos incluso hacer el guiso y dejarlo en la nevera hasta 24 horas para utilizarlo cuando queramos. Ya tenemos gran parte de la receta finiquitada.

Para el pan, mezclaremos todos los ingredientes en un bol y amasaremos brevemente hasta conseguir una masa con cuerpo. Las masas secas como esta deben quedar finas y bien trabajadas, muy suaves al tacto. Dejaremos fermentar entre 45 minutos y una hora.

Originalmente Kebab quiere decir "carne a la parrilla" pero como no todos tenemos una parrilla en casa ni ganas para encenderla siempre vamos a asar la carne en el horno. Así que a mitad de fermentación del pan, vamos a encender el horno a 170º. Con la carne de pollo bolearemos unas albóndigas grandes que iremos ensartando en unas brochetas, las apretamos todas bien entre sí, que queden prietas y las depositamos en una bandeja. Regamos las brochetas con un chorrito de aceite y al horno unos 12 minutos, 6 y 6 por cada lado vigilando que no se sequen. Al sacarlas las taparemos para que mantengan la temperatura.

Vamos a por el pan. Subimos la temperatura del horno a tope. Dividimos la masa en 4 partes iguales. Con un rodillo le daremos forma de tortas con un grosor de 1cm. aproximadamente. Cuando se nos haya calentado el horno depositaremos los panes en su fondo y nos sentaremos delante a esperar que se inflen como una pelota. Te quedarás embobado mirando, es hipnótico. Ya tenemos un pan pitta que da millones de vueltas al empaquetado y muy fácil de hacer.

Retiramos las brochetas y cortamos la carne en finas lonchas; abrimos el pan por una parte; habrá quedado como una "cartera" de pan que rellenaremos con la verdura picada y unas cuantas lonchas de nuestro kebab de pollo.

Regaremos con un poco de salsa de yogur que habremos hecho a base de yogur natural, un chorro de aceite, un poco de pimienta y unas hojas de cilantro picaditas. Sumaremos un poquito de ketchup a la mezcla y... ¡A comer!

Ya me diréis si es lo mismo que el kebab de barrio, que también tiene su cosa ¡¡hoygan!! Pero este mola más y punto. ¡Saludos!


Dedicado a la memoria de Mario Madruga Escalona, maestro del pan pitta.

lunes, 28 de enero de 2013

Pizza



La pizza es patrimonio de la humanidad. Base crujiente, masa fina, gruesa, con bordes, sin bordes, como sea... Es un alimento que ha conquistado el mundo desde los romanos, que no comían pizza pero ya estaban elucubrando el inventarla por el siglo II o el III a.d.Yisus.

Hoy vamos a aprender la receta y algunos trucos para comer la mejor pizza que hayáis probado ever. Y si encima está hecha por vosotros mismos os sabrá a gloria, os lo prometo.
¡Vamos al lío!:

Ingredientes:

Masa:
250g. harina panificable
170g. agua
5g de sal
2,5g. Levadura fresca (0,8g. de levadura seca)
15g. de aceite de oliva virgen extra


Elaboración:

En un bol mezclaremos los ingredientes secos, el agua y el aceite. No hace falta que disolvamos la levadura en agua tibia ni nada por el estilo, la podemos añadir directamente a la harina, cuando amasemos se incorporará todo perfectamente.

Para amasar podemos servirnos del mágico poder de la autólisis. Mediante este maravilloso proceso, que consiste en no hacer nada, esperar y dejar que las proteínas y las enzimas de la masa trabajen por nosotros, podremos manejar masas tan hidratadas como esta sin ese miedo que podamos tener a dejar todo perdido de pegotes y embadurnarnos hasta las cejas. Sólo tendremos que mezclar bien todos los ingredientes, dejar reposar la masa 15 minutillos, plegarla sobre si misma como si estuviéramos doblando un folio y repetir estos pasos dos o tres veces, siempre con esos 15 minutos de reposo entre plegado y plegado.

Yo voy incluso más allá y digo que os ahorréis todo esto. Si dejamos reposar la masa bien tapada en el frigorífico de un día para otro, no tendremos que hacer más que mezclar todos los ingredientes y dar un pequeño plegado. Al día siguiente notarás como la mezcla se ha "amasado" sola y además contendrá mucho más sabor y aroma al haber fermentado de una manera lenta y prolongada.

Si la impaciencia y la gula nos corroen, tapamos con un paño húmedo y dejamos que la levadura cumpla su función entre 45 minutos y 1 hora. Mientras, vamos a ir calentando el horno al máximo, calculando el tiempo para que esté preparado cuando hayamos dado forma a la pizza y hayamos condimentado.

Pasado este tiempo observaremos que la masa ha duplicado prácticamente su tamaño. Aceitamos un trozo de papel de horno, posamos la masa sobre ésta y la estiramos con las manos creando unos bordes gruesos y procurando que quede bien fina.

Es el momento de maquillarla. Pintamos con salsa de tomate, alguna especia, mozzarella, bacon, champis, aceitunas, anchoas, guindas, cebolla, pimiento, atún, pollo, fruta, un perrete chico... ¡Lo que sea!

Ahora viene la técnica de horneado que va a crear la diferencia, no nos limitaremos a meterla en el horno, vamos a intentar recrear lo que pasaría en uno de piedra:

Tenemos el horno a todo meter con una bandeja en su interior. Vamos a depositar unos 3 o 4 minutos la pizza en el fondo, sin bandeja, sólo con una hoja de papel para hornear. Así vamos a conseguir una base crujiente increíble, comprobad la textura y tened cuidado de no quemarla. De seguido subiremos la pizza al último piso, a la bandeja que teníamos bien caliente en la parte superior. Cambiamos el horno a sólo grill. Otros 3 o 4 minutillos, que se dore el queso y se tuesten los bordes de la masa. E hijos de mi vida, acabamos de preparar una pizza de libro que no es comparable a las que os traen los motoristas, las de Casa Turuletas o, ni te digo, a esas de cartón piedra de la sección de congelados.

Hale, a hornear se ha dicho. ¡Saludos!

viernes, 25 de enero de 2013

Risotto de setas


Uno de mis platos favoritos es el risotto, de lo que sea, pero en especial, risotto de setas. Creo que, después de Sofía Loren, es lo mejor que han aportado los italianos a il nostro mondo. Es un plato tan espectacular como fácil de sacar adelante. La técnica, la forma de preparar el plato y el resultado que obtendrás te harán sentir uno de esos chefs con veinte o treinta estrellas Michelin. O al menos uno con veinte o treinta michelines...

Ingredientes (due persone):

180g. de Arroz redondo (Carnaroli a poder ser)
600 ml. de caldo de pollo
150g de setas (Las que mas os gusten. Si tenéis la oportunidad de conseguir unos buenos boletus fliparéis en colorines)
10g. de mantequilla
30g. de parmesano rallado
1/2 Cebolleta bien picada
125ml. de Vino blanco
Perejil picado
Aceite de oliva virgen extra

Elaborazione:

Primeramente pondremos a calentar el caldo en un cazo aparte hasta llevarlo a ebullición.

Posamos una cazuela baja sobre el fuego con dos o tres cucharadas de aceite. Sofreímos la cebolleta y añadimos las setas troceadas o fileteadas. No hace falta cocinarlas demasiado, perderán volumen.

Añadiremos el arroz, lo rehogaremos junto con la cebolleta y las setas y regaremos con el vino blanco. A partir de este punto no dejaremos de remover el arroz, sólo descansaremos para echar un trago a la cerveza que os habéis abierto, que se me ha olvidado comentarlo como paso principal...

Cuando el arroz haya absorbido el vino, añadiremos de poco en poco el caldo. Añadimos un cazo y removemos, cuando se haya consumido añadiremos otro cazo, siempre de uno en uno y sin parar de remover. Así conseguiremos que el arroz suelte su almidón y nos quede meloso, cremoso.

No dejaremos que el último cazo de caldo consuma del todo, el arroz no debe quedar seco. Lo probamos, comprobaremos que el arroz está tierno pero ofrece resistencia a la mordida, al dente que dicen los transalpinos. Apartaremos del fuego y será el momento de mezclar el queso rallado, la mantequilla y el perejil picado. Mezclamos todo bien hasta que quede un arroz cremoso sublime. Emplatamos con un poco más de perejil picado y chorretón de buen aceite.

Disponeros a ser felices. Ya me contaréis pajaruelos.